Desde pequeños hemos escuchado la frase “los perros se parecen a sus dueños”. Pero… ¿es cierta?
Parecidos físicos entre perros y tutores
Seguro que por la calle habéis visto a personas que tienen cierto parecido físico con sus perros. O incluso por internet os han aparecido algunas fotos de perros parecidos a sus tutores.
Esto no es casualidad, ya que las personas solemos sentir afinidad con lo que es parecido a nosotros, con lo que nos identificamos o a lo que ya conocemos. A esto se le llama «efecto de atracción por similitud». Pero no solamente pueden parecerse físicamente.
A la hora de adoptar a un perro, no solo hay una tendencia a elegir aquellos que se correspondan más con nuestra apariencia, sino también con nuestras creencias, personalidad y estilo de vida.
Similitud entre personalidad o etiquetas
Es común elegir un perro en base a la personalidad, a nuestras creencias o en base a aquello que representa para la sociedad. Se suele categorizar las razas de perros por etiquetas:
- Los Pug, Pinscher, Teckle los etiquetamos como tiernos (‘monos’ en español de España).
- Los Labrador y Golden Retriever creemos que son familiares y buenos con los niños.
- Los Border Collie los etiquetamos como obedientes e inteligentes.
Este etiquetado genera una especie de Profecía Autocumplida. Por eso, razas como los Pitbull siempre se les ha creído agresivos y siguen cargando con ese estigma.
Por ejemplo, una persona que quiere un perro de apariencia ‘tierna’ no adoptará un Pitbull o un Rottweiler, ya que estos tienen la etiqueta de «agresivos». En cambio, una persona que quiere un perro imponente, sí que adoptará alguna de estar razas.
De hecho, es posible que personas con tendencias violentas acaben educando a estos perros de forma violenta. Pero eso es otra historia que publicaremos pronto.
Afinidad por estilo de vida
Otra razón por la que podemos encontrar similitud entre perros y sus tutores es por el estilo de vida.
Personas con un estilo de vida muy activo a las que les gusta salir a correr, hacer senderismo y otras actividades, optarán por perros con características aptas para mantener este estilo de vida. Por ejemplo, elegirán antes perros pastor que perros braquicéfalos.
Personas con una vida más tranquila o incluso sedentaria, seguramente opten por perros que necesitan actividad física más moderada.
Recordad que estamos hablando de tendencias, no de hechos irrefutables. En Gualk, nos hemos encontrado con muchos casos en los que esto no se cumple. O incluso casos en los que perros ‘etiquetados’ como ‘activos’, han terminado siendo bastante sedentarios. La genética tiene un peso, pero no determina al 100% el carácter.
Similitud por adaptación
Por último, podemos identificar similitudes por adaptación. Esto, independientemente de la raza, es algo común, ya que la convivencia hace que los perros se adapten a su entorno y a sus tutores.
Si somos ansiosos, el perro probablemente se criará en un ambiente estresante y eso le puede generar ansiedad. La ansiedad, la falta de pautas y de organización y otros estímulos caóticos generarán estrés en el perro por falta de consistencia en su educación y en su rutina.
O como decíamos más arriba, una persona agresiva y hostil tendrá más posibilidad de que crie un perro que acabe desarrollando ciertos comportamientos agresivos ya que probablemente sea tratado de esta forma.
Aparte de estos dos ejemplos, es natural que tengamos características parecidas al resto de personas de nuestro entorno social. Por eso es muy probable que nuestra personalidad acabe influyendo a la del perro, ya que viven día a día con nosotros.
Esto tampoco es la regla. Pero si que existe una tendencia tal y como demostró William Chopik. Este psicólogo hizo un estudio con más de 1.600 dueños de perros para que evaluaran sus personalidades con las de sus perros. Dejamos aquí el artículo por si queréis leer.




